viernes, 20 de abril de 2012

Yo la vi sacando un sobre dibujado de su bolso, mientras una triste lágrima borraba el maquillaje de sus ojos. Aquella carta acabaría en mi buzón con una confesión de amor, decía: “no abras esta carta hasta que salgan las estrellas y así cuando la leas yo ya estaré con ellas”. Mi pulso se paró y mi corazón gritó tanto por dentro que me tembló todo el cuerpo.

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